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Desde aquí queremos contaros qué es, qué significa este nombre, y…¡qué difícil y… fácil… al mismo tiempo es contar la historia de nuestra Asociación porque, de verdad, su nombre y lo que representa nos enganchó un día a muchos de nosotros. Hace unos 13 años, un joven granadino veterinario, José Luís Guirao Piñeyro, se fue en 1992 de esta tierra buscando otras en las que emplear sus conocimientos. Marchó a la ciudad de Battambang (Camboya) con la ONG francesa ACTION NORD-SUD para trabajar en la creación de granjas comunitarias para refugiados que huían de las acciones terroristas de los Jemeres Rojos. Camboya era entonces una sociedad destrozada por la guerra: Numerosas familias desconocían el paradero de muchos de sus miembros, multitud de mujeres solas y cargadas de niños se encontraban lejos de sus lugares de origen, cientos de personas habían sufrido amputaciones debido a las minas antipersonales y por todas partes se podían ver niños huérfanos o abandonados que mendigaban limosna o se prostituían para poder sobrevivir. Ante esta situación, José Luís decidió hacer algo más y, con la ayuda de amigos y familiares en junio de 1994 abrió una casa de acogida de familias de la calle, convertida hoy en Ptea Teuk Dong, La Casa del Agua de Coco en su lengua local. Nuestro nombre se debe al agua de coco que se utilizaba como suero intravenoso para curaciones en tiempos de la guerra. A José Luís esta historia le proporcionó la idea de llamar a su primer centro como el agua de coco, una casa que podía curar heridas y que representara perfectamente la esperanza de una vida mejor para aquellas personas a los que pretendemos ayudar. Así nació PTD, la primera casa del agua de coco. Una vez que PTD Holland, nuestros amigos holandeses tomaron la dirección del proyecto, José Luís, en su búsqueda de nuevos horizontes, se desplazó a Ruanda, que, por entonces, se hallaba sumida en guerra civil entre hutus y tutsis y, de nuevo, José Luís intenta montar un centro de acogida para huérfanos desplazados, pero el gobierno ruandés expulsa a todas las Ongs para que no sean testigos de las matanzas que se estaban realizando. A final de 1996 José Luis se desplaza a Madagascar y, tras un viaje de reconocimiento por la isla, encuentra una ciudad en el centro (Fianarantsoa) con características similares a Battambang: unos 150.000 habitantes con una población castigada por el hambre y por el abandono de un mal gobierno, y es allí donde ve posible establecerse y empezar de nuevo. Finalmente, en mayo del 2001, La Casa del Agua de Coco viajó a Salvador de Bahía, Brasil, para llevar a cabo un proyecto sanitario y de formación con adolescentes y madres en grave riesgo de prostitución, concluyendo este en 2005. Hoy la Casa del Agua de Coco, desde su sede en Granada, centra su esfuerzo en cofinanciar, con contrapartes locales, proyectos de desarrollo que tengan como principal objetivo la atención de la infancia y su entorno familiar.
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